Entrevista al nuevo cónsul de Israel en Urugauy, Ariel Bercovich

15/Feb/2016

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Entrevista al nuevo cónsul de Israel en Urugauy, Ariel Bercovich

Máster
en Políticas Públicas por la Universidad Hebrea de Jerusalem (UHJ).
P:
¿Qué significa para vos la UHJ?
R:
En una palabra puedo decir que, si no fuera un egresado de la UHJ, tampoco sería
hoy el Cónsul de Israel en Uruguay. Como si esto fuera poco, y no lo es, puedo
hacer una lista mucho más vasta de cosas que me pasaron por haber estudiado
allí. Por ejemplo: Conocer íntimamente Jerusalén, vivir la angustia de los
ataques terroristas casi a diario en 1996, mi primer encuentro con el E-mail y
la www (sin imágenes todavía), la aventura de perderme por el laberinto de
pasillos del Campus del Monte Scopus, y hasta el asesinato del Primer Ministro
Itzhak Rabin, mientras charlaba con vecinos árabes en la cafetería de los
dormitorios Reznik.
P:
Contanos cómo fueron tus estudios en la UHJ.
R:
Pasé por la Universidad como estudiante dos veces. La primera, en el año 1996,
haciendo la Mejiná (preparatoria para el ingreso a la Universidad). Recuerdo
todavía la primera impresión del Campus de Givat Ram, como si fuera hoy. Recién
llegado a Israel, con 19 años, la universidad parecía un parque de diversiones.
Todo era nuevo e increíble. Cada edificio, las explanadas interminables, los
estudiantes de todos los colores, las melodías que se escapaban de la Academia
Rubin, el Akademon (la tienda de libros de la Universidad), como un laberinto
de letras en hebreo que recién empezaba a descifrar, y que me producían una
mezcla de mareo y ansiedad por aprender para poder leerlo todo. Durante esos
años reforcé mi hebreo, que me dio la base no solo para completar mis estudios,
sino también para llegar más tarde al periodismo, y hasta hacer radio, un sueño
que entonces me parecía más fantasía que realidad. Cuando terminé la Mejiná, y
me alejé de Jerusalén, me prometí que volvería a esa universidad.
P:
Sabemos que eventualmente volviste a tu querida Jerusalén. ¿Cuánto te llevó
volver?
R:
Tardé casi 15 años, pero cumplí la promesa. Ahora ya estaba casado con mi esposa
Einat, y dentro de poco sería padre de Alma, y ya era profesor de periodismo y
un israelí en todo sentido. Y, sin embargo, la decisión de volver a la
Universidad para hacer el Máster en Políticas Públicas me abrió las puertas a
un mundo nuevo de aventuras, exactamente igual que 15 años antes. Volví a
descubrir Jerusalén, me acerqué nuevamente al mundo de la investigación
académica, a la magia del sol en el anfiteatro y al fin, me abrió la puerta a
la carrera diplomática que me trajo aquí, al Uruguay. Y acá estoy, egresado
doble y orgulloso de la UHJ, y representando a Israel, cuya historia está
entrelazada con la historia de la Universidad página tras página. Vuestra labor
en Uruguay difundiendo sus logros es maravillosa.